'EmbalArte' de Juanjo Tejera

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En su taller, Juanjo Tejera crea sus obras con recortes de cintas de embalar, utilizándolas como oleos y el cúter como pincel, llegando a tener aquel efecto de los grandes expresionistas y tratada con efecto mimético del material con el que están hechas, consigue que se nos pegue a la retina y la memoria.

Juanjo Tejera Rodríguez nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1968; tras descubrir su vocación artística ingresa en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos graduándose en Publicidad en 1994, para luego Licenciarse en Bellas Artes por la Universidad de la Laguna en el 2000.

Considerado como polifacético artista y desprendiendo vitalidad en el 2006 y 2009 consigue coronarse como ganador de la Gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria bajo el nombre de CRISÁLIDRAG.

Rodeado de rollos y rollos de cintas de los que cualquiera de nosotros le daríamos el uso lógico para las que fueron creadas, entrando en su taller la vida se torna contagiosa y pegadiza descubriendo que esta labor creativa tiene raíces, y no como frase hecha, pues en su ultimo año de carrera nos cuenta que podaron los arboles del Campus Universitario “Yo al ver el destrozo ocasionado, le hice unas prótesis a aquellos arboles mutilados con lo que tenía a mano, un rollo de cinta marrón y unas cuantas bridas…….”

Aquello, por lo que nos cuenta y tras observarlo, vio como se mimetizaban los materiales y aquella
“Instalación Artística” cargada de significado, fue como se adhirió para siempre la cinta de embalar a su obra y su vida.

Fue trabajando en una de las caracterizaciones de su personaje Crisálidrag, donde se dio cuenta que tras recoger la mesa, quedaban restos pegados de este material a ella y observándolos descubrió que componían un extraño paisaje, no pasándolo por alto e imaginando aquello como una posible composición artística, le hizo contemplar la idea de madurar aquella imagen que de la misma forma que la cinta quedó pegada a la mesa le quedó grabada a él.

Comienza a investigar sobre el material y sus características, haciendo mil pruebas, descubre un mundo desconocido para cualquiera de nosotros, pues lo que todos utilizamos para cerrar cajas y no le damos importancia alguna, lo lleva a encontrar diferentes colores, transparencias y grosores validos para conseguir los efectos como luz, sombras y volúmenes los cuales quedan reflejados en su obra y de la misma manera que dicen que un esquimal diferencia 30 tonos de blanco donde nadie los ve el reconoce el mensaje de los colores de las cintas de embalar.

Sus influencias, si hacemos referencia visual, no nos cuesta mucho encontrarlas en la historia del arte, pues tras observar su obra llena de pedacitos y pedacitos de cintas de embalar, nos transporta a los mosaicos de la antigüedad clásica y en el colorido a las vidrieras medievales o al collage que tanto interesó a dadaístas o surrealistas, que tuvo a su padre espiritual en Picasso, de echo tras hablar con él, notas como hace referencia a obras como “Las señoritas de Avignon”, “Músicos con máscaras” o el “Guernica” que están en su imaginario universo.

El tema de su obra también nos lleva a otra parte de la historia del arte, pues al igual que hicieron artistas de vanguardia como Marcel Duchamp, Robert Rauschenberg, el movimiento Fluxu, Roy Liechtenstein o el mismo Andy Warhol, roba con la cámara de su móvil momentos de intimidad de la vida cotidiana de la gente como si de un voyeur se tratara, con la que va tropezándose en el autobús, caminando o haciendo la compra, que a priori y de una forma fugaz quedarían perdidas y para cualquiera inadvertidas y que después en su taller procesa, crea y pega, “embalando” esos recuerdos
Recordemos la obra Edward Hopper que elevó a arte momentos tan cotidianos como ‘Nighthawks’ o ‘Habitación de hotel’ donde una chica lee una carta.

Su técnica, que me atrevo a encasillarla en Tape Art, pero llevada de una forma mas plástica pues en su taller vemos como utiliza el cúter como pincel y la paleta es una tabla de corte y dejándolo trabajar vemos como se desenvuelve entre un arcoíris de cintas de embalar, llamándome poderosamente la atención la huella del rastro del pegamento y trozos de cintas que cualquiera de nosotros desecharíamos pero que simplemente aparta para volver a utilizar superponiéndola con otra y así ir consiguiendo una mezcla de color como si de oleos se tratara y que el material por si solo no da.

Una de sus inquietudes y que no descarta, es volver a aquel comienzo del “árbol mutilado” y hacer
instalaciones artísticas a través de performance, en la que intentaría involucrar y sumergir al espectador en su peculiar modo de ver el arte y como si de un mantra se tratara repite “EmbalArte by Juanjo Tejera patrocina este espacio”, frase que podemos leer en cualquiera de las publicaciones en su Instagram o Facebook, donde actualmente publica su obra con el fin de darse a conocer y recibir encargos.

En sus proyectos está la próxima exposición, donde ha sido seleccionado entre 14 artistas para cederle la sala de la Fundación Mapfre Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria y para la cual está creando ahora.

En lo que considero desde fuera y como simple observador, un caos de trozos de todo tipo de cintas, es donde encuentro que se evade, llegando a tener en ese “desorden organizado” sosiego para crear.


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