Días de moda y rosas. Crónica de la segunda edición “La Juan está de Moda”

Nouman
Fotografías: Juan Carlos Martínez

Cuando el arte y la moda van de la mano, el éxito está asegurado. Está fórmula ha sido conocida por los grandes diseñadores de la historia y así, Yves Saint Laurent estampó sus vestidos con cuadros de Mondrian, Schiaparelli fue de la mano de los surrealistas y Dior nos descubrió a una versión renovada de los cuadros de Klint. Pero lo que pudimos ver el pasado 13 de Mayo en Madrid fue una auténtica revolución. La moda pasó de estar inspirada en el arte a transformarse en arte puro; los modelos mutaron en performers, las prendas se renovaban como obra artística e incluso el público pasó a formar parte del espectáculo a ser piezas de una instalación.


La Juan Gallery, la primera galería dedicada al arte vivo de Madrid, fue el lugar donde tuvo lugar tan diferente evento, y el marco era inigualable con esas paredes doradas y las flores distribuidas por doquier que transportan a una época pretérita y decadente. Sus dos plantas mostraban dos universos separados y complementarios entre sí. La planta superior estaba dominada por el misterio y la ensoñación. Encontrábamos aquí personajes del mundo de la fantasía, donde Ángela Huete reposaba en un inolvidable lecho de rosas creado por Andrés Gallardo que era foco de atención (y perfumaba el ambiente); así como un príncipe encantado (y encantador) de la mano de Palomo Spain o una visión desafiante y contemporánea de la caperucita ideada por el genial Antonio Alvarado. En la vitrina, Aaliyah Rosales estuvo confeccionando su propio traje (Trapos Rosales) y acabaría vestida con un traje de novia de Wellness. No podemos olvidar la propuesta de Manemane que si bien no era tan espectacular, era coherente con la sobriedad de su línea.


La planta inferior, más oscura, nos mostraba propuestas muy diferentes que mostraban como la moda puede utilizarse para plantearse cuestiones de género y de construcción de identidad personal. Los modelos de Juanjo Oliva, vestidos con la pureza del blanco, se intercambiaban su ropa; la propuesta de Amadomio revisaba con nuevos tejidos y colores algunas de las piezas más tradicionales y Alex Henkes proyectaba imágenes sugerentes sobre una versión deconstruida de las ropas más masculinas como pueden ser el blazer o el tweed.

Nouman, presentó una de las sugerencias más reseñables de la noche, con la reinterpretación del mito del Narciso, donde dos performers buscaban reconocerse en diferentes partes escaneadas de su cuerpo, mostrando así esa ligazón entre arte, moda y tecnología tan indisoluble estos días. Los hermanos Peiteado, a su vez, sorprendieron a todos con su transformación ocurrida durante las dos horas del evento en diosas alienígenas (ideada por Sansanonanas), en las que no se podía reconocer ni su género ni su especie. En una esquina descubríamos a una venus dormida vestida por Peter Sposito. Al verla, uno no podía dejarse de preguntar si todo lo que acabábamos de ver eran creaciones producto de su imaginación, como un sueño del que no quisiéramos despertar.


El público asistente, compuesto por buena parte de artistas, influencers y fashioners de la sociedad madrileña, añadía una capa más a este universo caledoscópico, y formaba parte de la obra como si toda la galería se hubiera transformado en una instalación artística o en una performance colectiva. Al final, fue el propio público el que se encargó de parar el tráfico para permitir una pasarela de los modelos en la vía pública que supuso un broche de oro a la noche.

El evento comisariado por Alex de la Croix, ha colocado un hito en la relación entre el arte y la moda, y podría perfectamente formar parte de la programación de los mejores museos. Mientras ese día llega, de lo cual no tenemos duda, la espera de la siguiente edición de algo tan único como La Juan está de moda, se presenta larga y ansiosa.

Fotografías: Juan Carlos Martínez

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