DAMA CON HONOR

Miss Beige

Llegó la primavera y con ella nuestros ritos ancestrales como las comuniones, que son solo una especie de ensayo infantil, para lo que vendrá unos años después: el gran día para ellas y la gran vida para ellos. Para tal ocasión, las mujeres y niñas se visten de princesas y se acompañan de un séquito de damas cuyas vestimentas desgarran hasta el honor: Échame una mano Disney que viene mi novio a verme y no sé qué vestido ponerme. Ellos, en cambio, han progresado. Se decantan por un traje de chaqueta útil para cualquier sacramento.

Si nos remontamos vemos que la historia del arte occidental abunda en imágenes de mujeres seductoras, complacientes, sumisas, vencidas o subyugadas. Vamos que ser mujer viene siendo un trabajo a tiempo completo en el departamento del servicio al cliente con turnos de noche y con pagas ordinarias. Pero no echemos la culpa a la naturaleza sino a la costumbre. Como mal dice el dicho popular: “El hombre es un animal de costumbres”. La mujer está demasiada ocupada incluso para aparecer en el dicho. Como hemos visto en la entrevista viral del doctor Mr. Kelly de la BBC. Esa esposa se merece la medalla al trabajo por esa entrada de madre coraje y por mostrar de forma accidental lo que se oculta tras el decorado de un hogar feliz y equilibrado.

La desventaja de ser mujer en nuestra sociedad es un hecho que hasta el andaluz más vasco reconoce aunque es vox populi que: “Mudar de costumbre, gran pesadumbre”. Los inventarios de heroínas tienen una larga historia, desde los primeros catálogos de mujeres célebres de Hesíodo y Homero, donde ellas sólo figuraban como accesorio de los varones hasta….ahora? Hola Melania. O si lo dudan, ojeen el Marca, el diario más leído en nuestro país.

Las mujeres necesitan empoderarse ante tanto “Cariño, no cuentes conmigo para recoger al niño”, “Cari, mi ascenso es bueno para todos” o “Fíjate, a ella le importa más el trabajo que la familia. Dónde vamos a ir a parar” La mujer fuerte, independiente, triunfadora e inspiradora es mirada con lupa y diseccionada por la sociedad como si fuera un bicho raro portador del ébola. A los Superman les basta con quitarse las gafas y ponerse la capa aunque ahora sin cabinas a ver cómo lo hacen. Pobres.

La sociedad cambia, las costumbres, no. Las heroínas siguen siendo y estando buenas, las novias llevan blanco “roto” y ser vicepresidenta ya es llegar muy lejos. Vamos la misma mandrágora adornada con filtros de progreso. ¡Viva la narcolepsia! Hasta en Facebook están prohibidos los pezones femeninos. Me están empezando a rechinar los dientes. Pero yo no me rindo. Ser mujer y heroína no está reñido. Por eso me visto de beige sin capa ni mallas ajustadas porque sé que mi vestido, bolso, zapatos y guantes de color beige pueden destruir toda la vanidad que nos rodea, ya que poseo lo más valioso: honor y dignidad, y además voy armada con un martillo porque los “superpoderes”, por mucho que digan, son mera patraña.

Epílogo: Si tú me dices BEIGE, lo dejo todo.

Miss Beige – Abril 2017

 

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